EL CAMINO DE SANTIAGO POR CANTABRIA
LA RUTA COSTERA QUE PASABA POR SANTOÑA

Cantabria estuvo vinculada a Compostela, desde que apareció el sepulcro del apóstol Santiago, en el año 813, al restablecerse por el norte unos caminos de peregrinación.

Existe un documento de finales del siglo XI, por el cual el abad de Castañeda intercambia con el de Santoña una heredad en Anero por el monasterio de Santiago, sito en Balmantina, valle de Camargo, que poseía las reliquias del Apóstol. La actual ermita aún conserva esta dedicación. Estos datos indican la antigüedad del culto a Santiago en Cantabria.

 

En la iglesia parroquial del Puerto existió, en la capilla dedicada a Santiaguera propiedad del apellido Somado, una imagen del apóstol. Hoy la capilla no tiene este cometido.

Al hablar de los retablos de Santa María de Puerto hemos visto como en ellos existen escenas que hacen referencia al apóstol Santiago. También en las casas particulares han existido y existen símbolos jacobeos. Podemos contemplar, por ejemplo, tres conchas de peregrino, en relieve, en la torre de la casa de la familia Castañeda, en la calle Alfonso XII, construido en 1920.

 

 

LOS CAMINOS EN CANTABRIA

 

En Cantabria los peregrinos utilizaban distintos caminos con sus variantes y trazados alternativos. Tres eran las rutas en resumen:

 

A.- Ruta marítima, en la que los barcos de peregrinos hacían el trayecto de puerto a puerto.

 

B.- Ruta terrestre, por dos caminos paralelos a la costa: uno ceñido al litoral y otro más interior.

 

C.- Rutas mixtas, en las que tras el viaje en barco, al llegar a los puertos de Cantabria se seguía por tierra hasta conectar con el camino castellano.

 

A lo largo de estas rutas los peregrinos encontraban, en los monasterios, además de satisfacer sus objetivos religiosos, aprovisionamiento y descanso obligado, sobre todo en los hospitales y hospedería.

Pero las opiniones sobre existencia y fecha son contradictorias. Se afirma que el de la costa fue el primer camino utilizado por los peregrinos antes de que se abriese el de la Meseta, por temor a la despoblación y a las razzias árabes. Pasado el tiempo y estas dificultades, van tomando auge los caminos más llanos y detrimento de los del norte, el de ásperas montañas o el costero, mucho más difícil de transitar y más largo por otra parte.

Son escasas las noticias que tenemos sobre los itinerarios costeros y mucho más escasas las que hacen referencia a las rutas por mar. Por estas rutas llegaban numerosos peregrinos que solo se registraban documentalmente en los puertos de salida y de destino, pero no en los que hacían escalas intermedias. Es obvio que antes de llegar a los puertos gallegos, los peregrinos procedentes de otro lugares de Europa, tenían como punto de apoyo los puertos de Cantabria entre otros.

Casado Soto señala que: ”Los viejos documentos transcritos en los “libros de regla” de los monasterios de Santillana y Santa María de Puerto (en Santoña), testimonian desde el siglo X el transito de peregrinos por la Cantabria costera”.

 

 

LOS PEREGRINOS EN SANTOÑA

 

Recordemos como el Abad Paterno figura en algunos documentos como peregrino, púes literalmente dicen que llegó un sacerdote peregrino llamado Paterno. Al conseguir éste el fuero del rey García, favoreció la llegada de peregrinos a Puerto, lugar que elegían por las ventajas y seguridades que ofrecía su protegido monasterio.

A Santoña, los peregrinos, llegaban de dos formas: a bordo de barcos que hacían escala en los puertos, o utilizando la ruta costera por tierra combinando con travesías de corta distancia por mar, en embarcaciones menores, tal como, por ejemplo, se hace al pasar de Laredo a Santoña, a través de la bahía.

 

Los peregrinos se desviaban a Santoña, al igual que lo hacían a lo largo del camino en otros puntos, donde existían afamados monasterios, donde tenían la posibilidad de visitar y conseguir indulgencias religiosas. En Santoña encontraban, además de los beneficios religioso-espirituales que les otorgaba el afamado monasterio de Santa María de Puerto, la atención que se les dispensaba en los hospitales que existían (se sabe que hubo hasta dos) como también el cobijo y amparo en las hospederías y otros alojamientos en las dependencias del cenobio.

Hay referencias de que hubo en la villa un hospital que todavía en el siglo XVIII tenía cierta importancia por el número de camas de que disponía. En dicho hospital hubo una imagen de mucha antigüedad y extraordinario mérito, que según nota marginal puesta en un libro manuscrito del siglo XVIII, fue robada por los franceses cuando atacaron en el siglo XVII los puertos de la bahía santoñesa.

 

 

EL HOSPITAL DE NTRA. SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN

 

Tiene un trabajo Fernando Barreda y Ferrer de la Vega, en el que nos dice “en el hospital de Nuestra Señora de la Consolación en Santoña, fue utilizado desde remotos tiempos por los pobres y peregrinos” y que, por un libro de cuentas, que “estuvo por lo menos dicho centro benéfico en servicio, desde el 22 de septiembre de 1614, ininterrumpidamente, hasta el 18 de mayo de 1786, según consta en los folios del indicado libro, que recoge las visitas que hacían primeramente los visitadores del Arzobispado de Burgos, y después los Obispos de la Diócesis santanderina”.

Estos visitadores periódicamente inspeccionaban los hospitales para comprobar si se cumplían los fines, además de exigir la situación de las cuentas.

 

El Hospital de Nuestra Señora de la Consolación de Santoña estaba en el barrio La Pieza, y a “su lado y costanera tiene huertos de naranjos y limones y a la delantera el camino real”. La casa hospital “fue del capiscol Juan de Isla, beneficiado de la dicha iglesia (Santa María de Puerto) ya difunto, el cual la dejó en su testamento y última voluntad para casa y hospedería de pobres y peregrinos, para cuyo ministerio está dedicada y sirve”. Se sabe que la casa disponía de un oratorio.

La primera visita que recoge el libro está fechada el 22 de septiembre del año 1614 y, aparte de los visitadores, están presentes el bachiller Juan Vélez del Escajal, Notario Apostólico, y el reverendo Pedro Pelegrín, cura, ambos beneficiados de la iglesia de Santa María del Puerto.

 

En los documentos históricos, además de los nombres de los responsables del hospital de Nuestra Señora de la Consolación de Santoña, aparecen otros muchos detalles tales como los estados de las cuentas expresados en maravedíes, las recomendaciones de los visitadores, los rendimientos de las huertas del hospital de la obra pía de Pedro de Collado, las reparaciones del edificio y de la ermita, el menaje, número de camas y la ermita, compras, etc. Los visitadores se preocupaban de que estuvieran bien conservados el hospital y la ermita anexa y de que se atendiera a los pobres y peregrinos con la mayor caridad cristiana, proporcionando a los acogidos la mejor asistencia.

 

Entre los bienes del hospital figuraban dos huertas, una “con 28 pies de naranjos a marco que son y pertenecen al dicho hospital cuyo fruto ha gozado y goza la hospitalera Catalina Rivas siendo a su cargo el granjearlo y cultivarlo” y la otra “dejada por el capiscol Andrés de Escalante, difunto cura y beneficiado de la iglesia de Santa María la que entregó a dicho hospital y cedida por Diego de Setién y estaba situada dicen llaguar junto a la casa y torre que fue de Sancho García del Hoyo, clérigo, a la parte del mediodía junto al becerral que tiene 18 pies de naranjos y 5 de limones cuya renta percibe el dicho hospital para su reparo.

Además de lo que rentaban las dos huertas, el hospital también se vió beneficiado con los bienes dejados en testamento por Pedro García de Collado Pelegrín vecino que fue de la Villa de Puertas.

En fecha 11 de agosto de 1688 al Visitador General de Arzobispado de Burgos a la hospitalera Catalina Rivas. Mucho más tarde, el día 5 de enero de 1714 compadece como patrono del hospital Fernando de Setién, presentando el estado de cuentas de un quinquenio. En el acta consta: “No haber producido nada la participación que se adjudicó al hospital en la casa de Fernando de la Cosa, a cambio de los dos censos que tenía contra él, siendo vendida posteriormente esta propiedad de 805 reales.

 

Pedro Varona la Maza, chantre de la capital de Burgos, que efectúa su visita en fecha 21 de junio de 1720, encontró “con limpieza y decencia la ermita y el hospital”. En la visita que hace el arzobispo de Burgos Juan Francisco Guillén en fecha 4 de abril de 1753, aparece como administrador del hospital Miguel de Setién.

 

El 22 de febrero de 1762 ya creada la Diócesis de Santander, se presenta en el hospital José del Río Velarde, visitador general del obispado, y es patrona del hospital Rosa Crespo Agüero, como tutora y curadora de su hijo Miguel José de Setién. El 18 de marzo de 1768 el que visita es el obispo de Santander Francisco Laso Santos de San Pedro, siguiendo en el hospital, como patrona y administradora, Rosa de Crespo Agüero, como representante de su hijo. El mismo visitador se 1773, siendo ya l José de Setién.

 

En fecha 28 de 1779 llega a Santoña el visitador general Baltasar de la Calzada Lasso siendo patrono y administrador del hospital Miguel José de Setién. El 22 de julio de 1783 ante el mismo administrador se presenta el visitador general del obispado de Santander Antonio Ibáñez. La última visita según esos documentos recogidos por F. Barreda, la efectúa el obispo de Santander Rafael Tomás Menéndez de Luarca, continuando de patrono y administrador Miguel José Setién.

 

 

Documentación aportada por el Historiador santoñés Jose Luis Gutiérrez Bicarregui

 

LEYENDA DEL MAPA

 

P1. Primera imagen de Santoña

P2. Acceso al casco urbano

P3. Dirección a la Plaza San Antonio

P4. Plaza San Antonio

P5. Palacio Acceso Oficina de Turismo

P6. Dirección Albergue Mural

P7. Dirección Albergue

P8. Iglesia Virgen del Puerto

P9. Llegada al Albergue